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Medidas de Bioseguridad Especiales para Reducir Riesgos

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la bioseguridad es un conjunto de normas y medidas para proteger la salud del personal frente a riesgos biológicos, físicos y químicos a los que está expuesto en el desempeño de sus funciones, también a los pacientes y al medio ambiente.

Otros organismos la definen como un enfoque estratégico integrado que engloba los marcos normativos y reglamentarios para el análisis y la gestión de los riesgos relativos a la vida y la salud de las personas, animales y plantas y los riesgos asociados para el medio ambiente.

Hoy en día, los países afrontan la aplicación de procedimientos para reducir riesgos de enfermedades no deseadas, como la Covid-19 descubierta recientemente, y en el marco de esta pandemia se adaptan a protocolos complementarios orientados por la OMS mediante la Resolución 666 del 24 de abril de 2020.

En el sector salud se elaboró un protocolo de bioseguridad especial, complementario a los generales en la prestación de los servicios, siendo considerada de suma importancia para la preservación de la vida de las personas a fin de evitar enfermedades, virus y bacterias.

 

Medidas de bioseguridad aplicables en el sector salud

El personal de salud que trabaja en la Unidad Clínica San Ignacio en Villavicencio, capital del Meta en Colombia, está expuesto a riesgos físicos, químicos y biológicos por lo que es importante ejecutar acciones que minimicen estos factores, basados en actitudes y medidas efectivas de prevención.

Las medidas se aplican en consonancia con la preservación de la salud de todos los pacientes y visitantes, siendo los estándares y no menos importantes el lavado de manos, uso de guantes y utilización de equipos de protección personal.

El lavado de manos es la medida más eficaz para prevenir infecciones ya que elimina la mayor parte de los contaminantes patógenos. La higiene con agua y jabón es suficiente en la mayoría de los casos.

Estas indicaciones se realizan al ingresar al área de trabajo y al retirarse del mismo, al terminar el turno, al tocar zonas anatómicas del cuerpo, antes y después de ingerir alimentos, después de usar los sanitarios, después de toser, estornudar o tocarse la cara.

El uso de guantes está indicado en la manipulación de muestras clínicas, riesgo de exposición a sangre o fluidos corporales, manipulación de equipos contaminados, de sustancias tóxicas o irritantes.

El distanciamiento social y el uso de tapabocas también contribuyen a la contención de la transmisión de los virus; el mismo se fortalecen con procesos de limpieza y desinfección de elementos e insumos habituales, así como superficies, equipos de uso frecuente, además de la adecuada implementación de elementos de protección personal.

 

El objetivo es reducir riesgos

En la Unidad Clínica San Ignacio hacemos uso obligatorio de ropa y equipos de protección adecuado para cada actividad como mascarillas, gorros, cascos, anteojos, entre otros.

Asimismo, hacemos uso racional de antisépticos y desinfectantes, mantenemos cuidados especiales durante el manejo y disposición de instrumentos y materiales punzocortantes como agujas, hojas de bisturí, entre otros. Estos son manejamos adecuadamente para evitar daños a la salud del personal y de la comunidad.